Maquetas
La primera maqueta de la que tengo recuerdo es una preciosa réplica del Enterprise (de las películas I, II y III) de cerca de medio metro de largo. Dentro del platillo tenía luces que lo iluminaban por dentro, gracias a un pequeño interruptor y a una pila que tenía alojados en el cuerpo de la nave. Era sencillamente preciosa. Me acuerdo de que la hicimos entre mi padre y yo. Es decir, que la hizo mi padre porque yo era demasiado pequeño. Y quedó preciosa.
Después de aquella vinieron otras muchas. Al principio aviones de combate modernos (F14, F-15, Mirage F1, y MIG-23 a 1/72), de la II Guerra Mundial (BF-109 Messerschmitt y P-47 Thunderbolt) y comerciales (DC10-30 y Boeing B747-400). Luego vinieron los barcos: destructores y acorazados (Gniseau y Bismarck), transatlánticos (RMS Titanic), y portaaviones (CVN 69 Eisenhower). También hubo tiempo para volver a la ciencia ficción de mano de Star-Trek (destructor Klingon) y de Star Wars (X-Wing y Caza TIE de Vader). Hubo bastantes. Muchas.
Y bueno, merced a ciertas circunstancias que no viene al caso exponer, el caso es que todas aquellas maquetas ya no están. E iba yo pensando en ellas, algo nostálgico, mientras me dirigía dispuesto a resucitar aquella bonita costumbre que tenía antes de construir cosas, hacia La Tienda. De aquella tienda, sita en la madrileña calle de Fuencarral, salió hace ya más de dos décadas aquella maqueta del Enterprise que comentaba, amén de algunas otras. Y hacía más de una que no aterrizaba por allí.
No ha cambiado nada.
Sigue teniendo su tren eléctrico suspendido encima de la entrada, sus cientos y cientos de cajas hasta el techo y ese ambiente tan especial que te hace saber que entre todas ellas está el tesoro que buscas. Yo en aquel momento no buscaba ninguno en particular, simplemente una maqueta no demasiado sencilla y no demasiado dificil en plástico. Pero entonces me empecé a encontrar con viejos conocidos, con aquellas mismas cajas, indiferentes al paso del tiempo, como si hubiese sido antes de ayer cuando entré a comprar en vez de haber pasado doce años. Estaban casi todas, mis viejas maquetas Revell con aquellos dibujos (nunca fotografías) pintados en la caja, con ese olor especial. Casi no pude contener las lágrimas. También contuve mi voluntad de coger todas ellas, una por una, comprarlas, llevarlas a casa, y montarlas todas de nuevo, rehacer mi perdida colección. Al final me decidí por una maqueta nueva, una pequeñita del Cutty Sark, la cual puede quedar muy bonita si le dedico el tiempo que se merece. Pinturas, pegamento, pinceles, cuter e ilusión a raudales. Con eso es puede construir cualquier maqueta por dificil que sea.
Ayer la comencé. La quilla del veterano clípper está en el astillero y dentro de poco surcará los mares con viento largo por la aleta, rumbo al Mar de China. Con un poco de suerte dentro de poco pondré aquí las fotos.
Después de aquella vinieron otras muchas. Al principio aviones de combate modernos (F14, F-15, Mirage F1, y MIG-23 a 1/72), de la II Guerra Mundial (BF-109 Messerschmitt y P-47 Thunderbolt) y comerciales (DC10-30 y Boeing B747-400). Luego vinieron los barcos: destructores y acorazados (Gniseau y Bismarck), transatlánticos (RMS Titanic), y portaaviones (CVN 69 Eisenhower). También hubo tiempo para volver a la ciencia ficción de mano de Star-Trek (destructor Klingon) y de Star Wars (X-Wing y Caza TIE de Vader). Hubo bastantes. Muchas.
Y bueno, merced a ciertas circunstancias que no viene al caso exponer, el caso es que todas aquellas maquetas ya no están. E iba yo pensando en ellas, algo nostálgico, mientras me dirigía dispuesto a resucitar aquella bonita costumbre que tenía antes de construir cosas, hacia La Tienda. De aquella tienda, sita en la madrileña calle de Fuencarral, salió hace ya más de dos décadas aquella maqueta del Enterprise que comentaba, amén de algunas otras. Y hacía más de una que no aterrizaba por allí.
No ha cambiado nada.
Sigue teniendo su tren eléctrico suspendido encima de la entrada, sus cientos y cientos de cajas hasta el techo y ese ambiente tan especial que te hace saber que entre todas ellas está el tesoro que buscas. Yo en aquel momento no buscaba ninguno en particular, simplemente una maqueta no demasiado sencilla y no demasiado dificil en plástico. Pero entonces me empecé a encontrar con viejos conocidos, con aquellas mismas cajas, indiferentes al paso del tiempo, como si hubiese sido antes de ayer cuando entré a comprar en vez de haber pasado doce años. Estaban casi todas, mis viejas maquetas Revell con aquellos dibujos (nunca fotografías) pintados en la caja, con ese olor especial. Casi no pude contener las lágrimas. También contuve mi voluntad de coger todas ellas, una por una, comprarlas, llevarlas a casa, y montarlas todas de nuevo, rehacer mi perdida colección. Al final me decidí por una maqueta nueva, una pequeñita del Cutty Sark, la cual puede quedar muy bonita si le dedico el tiempo que se merece. Pinturas, pegamento, pinceles, cuter e ilusión a raudales. Con eso es puede construir cualquier maqueta por dificil que sea.
Ayer la comencé. La quilla del veterano clípper está en el astillero y dentro de poco surcará los mares con viento largo por la aleta, rumbo al Mar de China. Con un poco de suerte dentro de poco pondré aquí las fotos.
5 comentarios:
No sabes la de cosas que me has hecho recordar con este post. Y la de cosas que me has hecho sentir.
¿Cuando me llevas a esa tienda? Quiero conocerla.
Dan: Eres sencillamente el mejor :)
Amandil: Pues la tienda acaba de cumplir 75 años de antigüedad y está en el 127 de Fuencarral. Se llama Bazar Matey y tiene prácticamente cualquier cosa en materia de trenes, soldados de plomo y maquetas. Y en cuanto a lo de ir a verla, cuando quieras :)
Gracias a los dos por escribir.
Pues no quería decirte nada pero ya que lo mencionas... ¿qué fue de aquel Halcón Milenario que te cayo por tu cumpleaños hace la torta? A saber quien sería el loco que te lo regaló, jejeje.
Saludetes titi, te llamaré en esta semana.
Ta lueeee!
Una tradición que empieza con un Enterprise merece ser conservada para siempre :)
Mucho más viril es sin duda un buen Interceptor TIE. Además, al contrario que la Enterprise, el TIE no puede ser confundido con un mueble de IKEA.
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